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Unos 600 manifestantes salen a las calles de Palma para protestar contra la inmigración

Alrededor de 600 personas se manifestaron en Palma contra la crisis migratoria, con protestas frente al Consulado de Marruecos que derivaron en proclamas radicales y consignas extremistas.

Unos 600 manifestantes salen a las calles de Palma para protestar contra la inmigración

Las calles de Palma vivieron este domingo una tensa movilización ciudadana impulsada por la reciente crisis migratoria en Ceuta. Alrededor de 600 personas se concentraron frente al Consulado General de Marruecos, respondiendo a una convocatoria difundida en redes sociales bajo el lema «¡Salvemos España!». La protesta obligó a cortar el tráfico en la calle Anselm Turmeda y congregó a ciudadanos con banderas nacionales, escalando rápidamente hacia un tono marcadamente radical.

Durante el acto se corearon numerosos gritos islamófobos y de corte fascista, llegando a entonarse el himno de España y el 'Cara al sol'. Entre las proclamas más repetidas destacaron cánticos como "España cristiana, no musulmana" o "Mañana a Marivent". Además, la multitud profirió graves insultos contra el presidente Pedro Sánchez, exigió la dimisión de Fernando Grande-Marlaska y cargó duramente contra el rey Felipe VI, a quien tildaron de "traidor" exigiéndole que defendiera la nación.

La concentración contó con la participación de diferentes grupúsculos radicales de extrema derecha, como el grupo neofascista Identitas o Núcleo Nacional, algunos de cuyos miembros acudieron con los rostros ocultos y banderas negras. A la cita también asistieron destacados dirigentes políticos de Vox en Baleares, como Jorge Campos y Manuela Cañadas. Campos justificó su presencia para defender la soberanía nacional ante lo que calificó como una "invasión en toda regla" y un "acto de guerra declarado por Marruecos".

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A lo largo de la tarde, diversos oradores tomaron el micrófono para denunciar una supuesta sumisión del Estado, culpando al Gobierno de "regalar papeles" y vinculando directamente la inmigración con la inseguridad, los robos y las peleas. Aunque el portavoz inicial intentó rebajar el tono apelando a la Constitución y negando promover el odio, el ambiente general estuvo dominado por consignas extremistas como "España, una, grande y libre", evidenciando la creciente polarización frente al debate migratorio en las islas.

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