Mallorca, el pipicán de los turistas: cuando el espacio público no importa
La repetición de escenas incívicas de turistas en pleno centro de Palma desata la polémica sobre la convivencia en Mallorca. Vecinos y servicios municipales sufren las consecuencias de la falta de civismo en las calles de la isla.
No hay demasiado que interpretar cuando determinadas escenas se repiten una y otra vez en pleno centro de Palma. En uno de los vídeos recibidos por Mallorca Viral, una turista utiliza la vía pública como si estuviera completamente sola, sin siquiera intentar apartarse o buscar un lugar discreto. En otro, un hombre hace exactamente lo mismo junto al muro de una vivienda y totalmente a la vista de cualquiera que pase por la zona.
No hablamos de imágenes aisladas que hayan aparecido una vez durante el verano. A la redacción llegan numerosos vídeos similares, tantos que resulta imposible publicar siquiera una pequeña parte de ellos. Escenas protagonizadas principalmente por visitantes que convierten calles, portales, fachadas y otros rincones de Palma en espacios donde parece desaparecer cualquier norma básica de convivencia.
Y ahí es donde resulta difícil no señalar cierta contradicción. Mallorca lleva años destinando recursos a recibir a millones de visitantes, mantener sus zonas turísticas y ofrecer unos servicios que permitan disfrutar de la isla, mientras determinados comportamientos transmiten precisamente lo contrario: que estar de vacaciones convierte el espacio público en un lugar donde prácticamente todo está permitido.
El problema no es únicamente la imagen que dejan estas escenas, sino que detrás hay vecinos que viven en esas calles, trabajadores que pasan cada día por ellas y servicios municipales que posteriormente deben hacerse cargo de las consecuencias. Quizá el debate ya no sea únicamente cuántos turistas puede recibir Mallorca, sino qué tipo de convivencia estamos dispuestos a aceptar.