Denuncian maltrato animal y agresiones por parte de un cochero en Palma
Una activista ha denunciado el estado de deshidratación de los caballos de tiro en Palma y asegura haber sido agredida verbal y físicamente por un cochero tras pedirle agua para el animal.
Una nueva polémica vuelve a poner en el punto de mira el servicio de coches de caballos en Palma. Una ciudadana ha denunciado públicamente una grave situación de maltrato animal y una posterior agresión sufrida a manos de un cochero en la capital balear, tras intentar interceder por el bienestar de uno de los equinos que operan en la ciudad.
Según el testimonio difundido a través de redes sociales, la autora de la denuncia observó a un caballo en un estado preocupante, mostrando signos de delgadez y una evidente necesidad de hidratación. Al acercarse al responsable del animal para solicitarle que le proporcionara agua, la situación escaló rápidamente hasta convertirse en un altercado violento.
La denunciante relata que, lejos de atender la petición, el cochero reaccionó con insultos y descalificaciones personales. Según detalla el relato, el individuo habría proferido comentarios misóginos sobre su físico, además de tratarla de forma despectiva. La tensión aumentó cuando, tras la insistencia de la mujer para que el animal bebiera, el hombre habría optado por arrojarle el agua que supuestamente iba destinada al caballo directamente al rostro. Asimismo, la afectada afirma que el sujeto llegó a tocarle la cara con las manos de forma intimidatoria.
Este incidente ha vuelto a encender el debate sobre las condiciones en las que trabajan los caballos de tiro en Mallorca, especialmente durante los meses de temperaturas elevadas. Los defensores de los animales subrayan que este tipo de episodios ponen de manifiesto la falta de control y la vulnerabilidad a la que están expuestos tanto los animales como los ciudadanos que denuncian estas prácticas.
Ante la gravedad de los hechos, se ha vuelto a poner sobre la mesa la petición impulsada por organizaciones animalistas, como PETA, que solicita la prohibición definitiva de las calesas de caballos en Palma. Los colectivos animalistas insisten en la necesidad de transitar hacia un modelo de transporte turístico que no dependa de la tracción animal, argumentando que el bienestar de los caballos no puede quedar supeditado a la actividad económica de este sector.
Por el momento, el caso ha generado una oleada de indignación en redes sociales, donde se pide a los residentes y turistas que eviten contratar estos servicios. Se espera que el testimonio sirva para presionar a las autoridades locales con el objetivo de revisar la normativa actual y garantizar que situaciones de este tipo no vuelvan a producirse en las calles de la ciudad.