El turismo en Mallorca gasta en 4 meses el agua que consumen los residentes al año
El turismo en Mallorca consume en solo cuatro meses tanta agua como toda la población residente en un año. En plena sequía y con las reservas al 39%, el modelo de consumo vuelve a estar en entredicho.
La gestión del agua en Mallorca vuelve a estar en el punto de mira. A través de una reveladora infografía, la cuenta de redes sociales @capdefavaamborelles ha puesto sobre la mesa datos que invitan a una profunda reflexión: el sector turístico consume en apenas cuatro meses la misma cantidad de recursos hídricos que el conjunto de la población residente durante todo un año.
Según los datos recopilados, el consumo doméstico en las Islas se sitúa en una media de 136 litros por habitante al día, lo que supone un gasto diario de unos 126 millones de litros en los hogares. Sin embargo, el impacto del turismo es abrumador. Un estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), que tomó como referencia el parón de la pandemia para aislar el consumo vacacional, concluyó que la actividad turística absorbe el 24,2% del agua total de la región. Esto se traduce en cerca de 90 millones de litros diarios, una cifra que, según advierte la publicación, podría haberse quedado corta debido al aumento constante de visitantes en las últimas temporadas.
El análisis de @capdefavaamborelles también contextualiza otros usos que tensionan las reservas. Los campos de golf, por ejemplo, requieren unos 26 millones de litros al día, aunque gran parte de este volumen proviene de aguas regeneradas. Por otro lado, la proliferación de piscinas —tanto en hoteles como en chalets y segundas residencias— eleva la demanda y la evaporación precisamente en los meses de mayor estrés hídrico.
A estos factores se suma el consumo derivado del regadío, la ganadería y los servicios públicos, como la limpieza viaria y el mantenimiento de jardines. Todo ello ocurre en un escenario preocupante: las reservas hídricas de Mallorca se encuentran actualmente al 39%. La situación es crítica en zonas como Es Pla, Manacor-Felanitx y el Migjorn, que ya se encuentran en situación de alerta, mientras que el resto de la isla permanece en prealerta, evidenciando que el ahorro individual en los hogares es insuficiente ante un modelo de consumo masivo.