Mallorca convierte el humor en protesta contra la masificación turística
Cap de Fava amb Orelles y Mem es Meme, las páginas de humor ilustrativo y más gráfico de Ximbomba, preparan carteles reivindicativos para la manifestación en defensa de Mallorca.
La creatividad mallorquina vuelve a ponerse al servicio de la reivindicación. Las cuentas @capdefavaamborelles y @mem.es.meme han publicado un recopilatorio de ilustraciones y frases pensadas para la manifestación del próximo 26 de julio en Plaça Espanya, una cita convocada para protestar contra el actual modelo turístico y sus consecuencias sobre la isla.
El conjunto de carteles mezcla humor, crítica social y referencias muy reconocibles para el público mallorquín. Entre las propuestas aparecen lemas como “Massa ficació”, “Qui estima Mallorca no la destrueix/construeix” o “Es darrer mallorquí que tanqui sa barrera”.
También hay espacio para juegos de palabras y adaptaciones de canciones populares, como “Illes dins un riu”, transformada en una crítica a los resorts, Airbnbs y guiris, “Vull viure sense tu”, “No volem més tobogans” o “En Joan Petit no balla, ara treballa”, una referencia al impacto laboral y social de un modelo que ha convertido buena parte de la isla en una economía orientada casi exclusivamente al turismo.
Una de las imágenes más directas es la de “Massa ficació”, donde la silueta de Mallorca aparece abarrotada de cuerpos, sombrillas, flotadores y turistas, sintetizando visualmente una sensación cada vez más extendida entre muchos residentes: la de una isla saturada y al límite.
El recopilatorio también recupera cifras históricas de llegada de turistas, como homenaje a la mítica canción de Ossifar "Salvem ses someres", desde los 98.081 visitantes de 1950 hasta los 13,5 millones de 2024, rematadas con una frase provocadora sobre el futuro de la población local si el modelo continúa avanzando sin freno.
La intención de la publicación es ofrecer ideas a quienes quieran acudir a la manifestación con un cartel propio, reivindicativo y con un punto de humor mallorquín. Desde ambas cuentas animan a imprimir, copiar o adaptar las frases para llevarlas a la protesta, aunque piden expresamente que no se utilicen para hacer merchandising.
Más allá del tono satírico, las ilustraciones condensan una crítica compartida por una parte creciente de la sociedad mallorquina: el temor a que la isla deje de ser un lugar habitable para quienes viven en ella y se convierta definitivamente en un producto turístico al servicio de otros.
Porque, a veces, una frase bien encontrada puede resumir mejor que cualquier discurso el cansancio de toda una isla.